VIDA DE CATERINGS, SALIDAS, NUEVOS AMIGOS.
Ya instalada en la ciudad de Buenos Aires, sin mucho tiempo de espera, consigo el laburo que más amé. No era un gran laburo pero se trabaja feliz. El catering que me dio confianza y en el cual enseñe jaja porque todos éramos nuevos, formaríamos el nuevo equipo. Y todo lo que aprendí en la costa fue parte de la adaptación en esos días. Pura emoción en los eventos, que eran otro mundo al que conocía, otra calidad, otras personas y otro uniforme. Que si lo veo hoy es insignificante pero para ese entonces pasar de una camisa de hombre blanca a un quimono negro con el logo del catering era MUCHISÍMO. Con el paso de los meses conocí a mucha gente, de los cuales muy pocos sigo en contacto. Con ellos, mis primeras salidas en mi ciudad. Aunque íbamos a contramano del mundo, nos divertíamos de igual medida. Aunque los fin de semana también se disfrutaba la música entre plato y plato jajajaja Se formaban parejas efímeras, muchas rotaban jajaja y otras que solo vivían la casualidad. Rec...